La Constitución Española vista resumidamente

La Constitución Española es un texto normativo que consta de 169 artículos, 4 disposiciones adicionales, 9 transitorias, una derogatoria y una final. Lógicamente, dada su jerarquía normativa, en cualquier aspecto en el que entre tiene extraordinaria importancia, pero veamos aquellos más destacados. Seguir leyendo

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Las imprudencias en la nieve y la doble ignorancia

Estos días, las imprudencias en la nieve están siendo objeto de fuertes críticas. Dice el dicho, y es verdad, que la prudencia es la madre de la ciencia y la ignorancia la madre del atrevimiento. En este caso creo que hay una doble ignorancia, del imprudente en la nieve y de las personas que están criminalizando a quienes, después de haber cometido alguna temeridad, han pasado una experiencia angustiosa. Seguir leyendo

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La salida de Bescansa de la Comisión Constitucional y la aritmética electoral

La salida de Bescansa de la Comisión Constitucional pone de relieve un viejo problema de aritmética electoral en España. Mientras los partidos del espectro del centro a la derecha pueden gobernar solos en algunos momentos, los del centro hacia la izquierda raras veces lo pueden hacer. Seguir leyendo

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¿Qué suponen las medidas propuestas al amparo del artículo 155 de la Constitución Española?

 Hay muchas personas preocupadas por las medidas propuestas al amparo del artículo 155 de la Constitución Española. Me parece perfectamente comprensible el impacto emocional que ha producido, pero creo que lo mejor en este caso es la calma. Seguir leyendo

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El peligro del discurso sobre lo bueno de España

 Uno de los diversos elementos preocupantes de la situación política es la desvinculación emocional de un porcentaje no despreciable de la población catalana con España. Uno de los esfuerzos que se hacen, en ese sentido, es el de resaltar lo bueno de España. En mi opinión, ese esfuerzo, aun siendo digno de reconocimiento, envuelve importantes peligros.

España como un gran país

El relato de lo bueno de España es un cóctel con muchos elementos integrantes. Sus hombres y mujeres brillantes, los hechos heroicos que han aportado su granito de arena a un mundo más justo, las manifestaciones artísticas y científicas más deslumbrantes, los proyectos más exitosos, la naturaleza más diversa y sorprendente, el carácter más afable, etc.

 La mayor parte de ese relato es cierta, pero incompleta. Falta, en primer lugar, una comparación. En la narración sobre lo bueno de España todo es “lo más…” o al menos “de los más…”, olvidando que todos los lugares tienen elementos muy reseñables. Es decir, en el fondo, lo que contamos no deja de ser una parte de la realidad en la que fijamos nuestra atención. Si centrásemos nuestro interés sobre otros aspectos, veríamos cómo en todos los lugares hay mucho admirable.

Creo que sí, es cierto, hay una enorme cantidad de aspectos de lo que es España de los que los españoles nos podemos sentir muy agradecidos. Ahora bien, hay que buscar un punto de vista suficientemente amplio como para ver que ni todo lo español es bueno por definición ni en otros países todo es peor.

¿Dónde reside el peligro del discurso sobre lo bueno de España?

Cuando describimos un lugar por todo lo bueno que tiene estamos llamando a una necesaria comparación: la del relato con la realidad y con otros relatos. No hemos de perder de vista la importancia que ha tenido históricamente en España la figura del cenizo (nacional o de importación) que todo lo español lo ve malo, atrasado, cruel, cutre, etc. Son especialistas en la actualización y conveniente ampliación de la leyenda negra.

Tampoco debemos olvidar que una parte del secesionismo bebe precisamente de esas mismas fuentes. Ya sea por convencimiento o por estrategia de propaganda, dedican mucho tiempo a narrar un relato, muchas veces ficticio, de lo malo de España.

Pero, por encima de todo, el principal problema es el contraste con la realidad. Los catalanes tienen una conexión con el resto de España y saben que no todo es tan espectacular.

En ese contraste cotidiano se está presentando como elemento de comparación lo mejor de España. Ante ello, surge la visión de que todo lo cotidiano languidece. Se puede decir que la España próxima puede resultar, aunque no lo sea, cutre.

Por ejemplo, muchos catalanes tienen familiares y amigos en el resto de España. Lo habitual es que sean personas comunes con una vida con ciertos conflictos, debilidades e incoherencias.  Son personas que luchan por lo suyo, por su vida, por la de su familia, por las cosas que les gustan, pero que no siempre consiguen lo que quieren.

Esa España cotidiana, donde se entremezclan, con frecuencia en una misma persona o aspecto de la realidad, éxitos y fracasos, momentos heroicos y mezquindades, belleza y fealdad, etc. se nos va del foco. El discurso se centra en lo bueno de España. Como resultado, las miras de muchas personas se estrechan y el juicio sobre lo que es España es enormemente severo.

La respuesta de la convivencia realista y constructiva

La convivencia está llena de buenos y malos momentos. El independentismo catalán quiere separarse de lo que no le gusta, pero seguir disfrutando de lo bueno de España. Es decir, está renunciando a convivir desde un punto de vista realista, con todos los matices que tiene la realidad.

Creo que la respuesta debe ser mucho más cívica y consciente de que no todo son elementos brillantes, pero que hay que aprender a convivir de forma constructiva y enriquecedora. No olvidemos que, en el fondo, las debilidades de los demás tienen un reflejo en las nuestras propias.

Una parte de los discursos independentistas se han basado precisamente en la idea de ligar lo malo que sufre Cataluña a los aspectos que ellos señalan como más negativos de España. Obviamente, frente a un discurso de la España perfecta, es mucho más sencillo construir un anhelo de la Cataluña perfecta.

Defienden que España será perfecta para los españoles, pero no para ellos, y que tendrían que construir una Cataluña diferente. En definitiva, están renunciando a asumir la realidad, que es en todo el mundo una mezcla de elementos brillantes e imperfecciones. Un mundo perfecto no está a nuestro alcance, pero sí luchar cada día por un mundo mejor.

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¿Hay salida?

Ayer fue un día triste, pero poco de lo perdido es irrecuperable, a pesar de que el camino será muy duro de recorrer. Hay muchas personas desconcertadas y mucha gente de buena voluntad, con todo tipo de ideas, comienza a estar fatigada por el nivel de confrontación. Seguir leyendo

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Las revoluciones catalanas

La teoría del choque de legitimidades es insostenible. La legitimidad del Parlamento de Cataluña deriva de la Constitución Española y las últimas leyes que ha aprobado la vulneran, entre otras razones, porque están invadiendo asuntos que no son de su competencia y porque se está atacando frontalmente la soberanía nacional que establece la propia Constitución Española. Más bien estamos ante el desarrollo de diversas revoluciones catalanas.

Los símbolos revolucionarios

A pesar de que, en realidad, lo que estamos observando es la confluencia de diversos procesos revolucionarios, existe, hasta el momento, un nivel bastante apreciable de cohesión en torno a varios símbolos.

Los claveles

Los claveles son el símbolo por excelencia de la revolución que se produjo en Portugal en los años 70. Encarna algunos de los objetivos: revolución de pretensión pacífica, que da como resultado una democracia, que desobedece un orden anterior que considera injusto y de corte anticolonial. Esto último es importante porque algunas personas ven a Cataluña como si fuese una colonia de España, por supuesto, oprimida.

En el imaginario de una parte del independentismo, la imagen de la reacción con claveles frente a la Guardia Civil va un poco más allá. La Guardia Civil defiende una legalidad democrática vigente que surge no de una revolución como la de Portugal, sino de un proceso de transición.

Y, por supuesto, es una provocación a los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional que han tenido, hasta el momento, un comportamiento ejemplar.

La libertad de Cataluña y la voluntad de un pueblo

“Nadie puede con la voluntad de un pueblo”. Esta frase se repite hasta la saciedad. Supongo que mucha gente se la cree.

La voluntad popular es una ficción jurídica extraordinariamente útil que permite, entre otras cosas, articular el sistema democrático y dotar de legitimidad a la actuación de los poderes públicos.

El paso de la ficción a la realidad es imposible sin un procedimiento político de formación de esa llamada “voluntad popular”. El pueblo es una colectividad, no una persona dotada de capacidad para querer algo concreto y las preferencias colectivas no tienen las mismas propiedades que las individuales.

La llamada “voluntad de un pueblo” depende, en realidad, de lo que se le pregunte, el orden en el que se le pregunte, el formato utilizado y las garantías y procedimientos que conformen ese formato.

El resultado promovido por los revolucionarios de Cataluña sería una “libertad” que tendría la independencia de Cataluña como medio para conseguir una serie de derechos individuales que, según ellos, han sido pisoteados.

La cultura propia de Cataluña

Uno de los objetivos revolucionarios sería preservar la cultura propia de Cataluña. Entienden que el régimen de la Restauración (y hasta los primeros reyes de la dinastía Borbón) primero, el régimen franquista después y ahora el régimen constitucional del 78, han pisoteado la cultura propia de Cataluña a través de la represión y la invasión cultural.

La persecución de algunos elementos culturales tan importante en Cataluña como es la lengua catalana fue, en su momento, un hecho histórico. Afortunadamente, no tuvo éxito y, aún hoy, pervive. Una de las deudas que tiene la España de hoy es la de que tengamos suficientemente presentes esos episodios que, por otra parte, se han producido en diversas partes de España y nunca deberían volver a producirse.

La cuestión que chirría en una democracia es la calificación de determinados elementos culturales como propios frente a otros que, en lógica, deben ser ajenos, impropios o invasores, a pesar de estar muy extendidos entre la población, como el empleo de la lengua española.

En una democracia debe respetarse que otras personas participen de unos determinados rasgos culturales, nos gusten o no, siempre que no impliquen quebrantar la ley. Lo que no es deseable es la imposición de una determinada cultura por ser calificada como propia del lugar.

Los objetivos diferentes de las revoluciones catalanas

En líneas generales, en torno a los símbolos revolucionarios, se ha producido una unidad que no oculta que los objetivos son muy diferentes.

Por un lado, encontramos a quienes creen en la independización como proceso reivindicativo en el que no se logrará una independencia efectiva pero sí dinero, autonomía o eso que llaman “reconocimiento”.

Por otro lado, existe un verdadero independentismo que, pura y simplemente, pretende crear un estado independiente.

Finalmente, hay personas que creen que el sistema está completamente corrompido, a nivel internacional, y que la independencia de Cataluña podría ser un pequeño golpe al sistema con el fin de crear un nuevo orden internacional. Es decir, un pequeño pasito en un proyecto de gran envergadura.

De momento, han conseguido tres logros fundamentales:

    • Una parte importante del sector tradicionalmente más conservador del nacionalismo catalán va de la mano de quienes creen en la necesidad de una revolución.
    • Un partido como Podemos, que no hace mucho defendía cambios muy sustanciales (incluso revolucionarios en algunos aspectos) en el sistema, hoy defiende un proceso de reformas dentro del marco vigente a fin de que, en el futuro pueda haber un referéndum plenamente respetuoso con la legalidad.
    • Los catalanes no independentistas están, en buena medida, desmovilizados.

 En todo caso, el referéndum es solamente un paso en el contexto de las diferentes revoluciones. Y la incertidumbre sobre las consecuencias políticas a corto, medio y largo plazo es elevada.

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Principio de competencia: ¿cuál vale más: una norma estatal o una autonómica?

Una duda frecuente es cómo pueden convivir normas estatales y autonómicas. La cuestión que surge es la de si valen más las estatales o las autonómicas. En esta entrada explicaré cómo se produce esa coexistencia en base al principio de competencia Seguir leyendo

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La falta de ortografía y la falta de educación

Una conocida política de Podemos, Tania Sánchez, está siendo objeto de una campaña de escarnio por un tuit en el que cometía una falta de ortografía, de esas de las que hacen daño a los ojos. Soy un decidido partidario de buscar la mejor ortografía posible, pero me parece que se puede manifestar con un poco más de educación.

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¿Cuál es el principal problema del independentismo catalán?

El principal problema al que se enfrenta el independentismo catalán es puramente interno. Los objetivos de sus partidarios no son compatibles. En cada una de las formaciones independentistas hay (en distintas proporciones) tres tipos de dirigentes, militantes, votantes y simpatizantes. Seguir leyendo

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